Más de un millar de agricultores y ganaderos se han concentrado en Valladolid para denunciar el encarecimiento de carburantes y fertilizantes y reclamar medidas urgentes al Gobierno, tras los últimos acontecimientos bélicos.

En una manifestación conjunta de ASAJA con las organizaciones agrarias UCCL y UPA-COAG, se bloqueó el centro logístico de hidrocarburos Exolum de la localidad vallisoletana Santovenia de Pisuerga, en protesta por la paralización del suministro de carburante agrícola y la amenaza de subidas especulativas de precios en un momento crítico para la actividad agraria de Castilla y León.

ASAJA no entiende cómo el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación no está planteando soluciones de urgencia para paliar los daños a un sector que ya arrastra serios problemas de rentabilidad y más en este momento.

Con esta movilización ASAJA Ávila denunció así los movimientos que calificó de especulativos y coordinados de las compañías petroleras para no solo encarecer el combustible, sino para bloquear el suministro a los distribuidores. Y es que, en unos pocos días, desde el inicio del conflicto bélico en Irán, el litro de gasóleo agrícola pasó de 95 céntimos a 1,35 euros, un 42% más caro.

ASAJA Ávila advirtió de que la escalada de precios de la energía y de los fertilizantes está provocando un fuerte aumento de los costes de producción para agricultores y ganaderos españoles. Según los cálculos realizados por la organización agraria, en tan solo una semana el sector ha soportado más de 41 millones de euros adicionales en costes y el incremento del gasóleo agrícola ha sido uno de los factores más inmediatos. Su precio pasó de 0,96 euros por litro a 1,30 euros, es decir, un aumento del 35,4%, lo que supone un impacto directo en todas las labores agrícolas que dependen de la maquinaria.

Según las estimaciones de ASAJA, la subida del gasóleo supone un sobrecoste de 19 millones de euros semanales para el conjunto del sector agrario, lo que equivale a aproximadamente 2,7 millones de euros cada día. A este aumento se suma el encarecimiento de los fertilizantes, que se han incrementado alrededor de un 25%, mientras que la urea, uno de los productos más utilizados en el abonado de cultivos, ha registrado una subida cercana al 30%, situándose actualmente en torno a los 600 euros por tonelada.

Esta situación se produce, además, en plena campaña de abonado de cobertera, uno de los momentos del año en los que el consumo de fertilizantes es más elevado en muchos cultivos. Además, este aumento se produce en un contexto en el que agricultores y ganaderos tienen una capacidad muy limitada para trasladar estos incrementos al precio final de los alimentos.