Los insumos suben; los productos agrícolas y ganaderos, bajan. Esa es la dinámica, año tras año, acentuada si cabe más aún en este 2015: en la última década, los costes de los medios de producción han pasado de significar el 30% de la producción final agraria al 50%. Todos los sectores tienen que pelear por esos pocos céntimos que separan la línea entre las pérdidas y unas ganancias que a veces no llegan, y a pesar de ello seguir adelante.

Los informes económicos apuntan una subida ligera de alrededor del 2 por ciento en la renta agraria de Castilla y León en 2015, “pero este incremento puede llevar a engaño, porque partíamos de la renta de 2014, con una cosecha catastrófica”, señala ASAJA. De hecho, la mayor parte de los agricultores aún no han vendido el grano, porque los bajos precios que se han ofrecido han desanimado las operaciones. Al otro lado de la balanza, han seguido subiendo los precios de los insumos, como fertilizantes, fitosanitarios, energía, maquinaria y reparaciones, etc. Los datos de la renta agraria nacional apuntan que, en la última década, el coste de los medios de producción ha pasado de significar el 30 por ciento de la producción final agraria al 50 por ciento que suponen hoy. Los gastos se “comen” los cada vez más pequeños beneficios.

El regadío estuvo esta campaña asegurado, gracias a las nevadas inusuales de los primeros meses del año, que por otro lado tanto daño hicieron en áreas de montaña. La patata tuvo un precio digno, un alivio tras la debacle de 2014, aunque las producciones se vieron recortadas por el excesivo calor de mayo y junio. Por contra, la remolacha, una campaña todavía en curso, puede alcanzar si nada se tuerce una producción histórica, siendo la estabilidad de precios, en un convulso contexto internacional, lo que más preocupa a los cultivadores.

La misma tónica de precios bajos han sufrido los ganaderos. La crisis del sector lácteo ha sido triste protagonista de un año que termina sin que se haya conseguido alcanzar un precio digno, a pesar de protestas y manifestaciones en las que se ha volcado el sector y la sociedad en su conjunto, como la ‘Marcha Blanca’. Tampoco se llevan buen sabor de boca los ganaderos de ovino de leche, que viven un momento complicado de precios para su producción; y lo mismo ocurre con los lechazos, cuyo precio permanece congelado desde hace décadas.

Nuevos interlocutores

2015 trajo elecciones autonómicas y un cambio prácticamente total en el equipo responsable de la Consejería de Agricultura y Ganadería. Dada la complejidad de las materias que se gestionan, este traspaso de responsabilidades ha ocasionado un periodo de “puesta al día” y de ajustes importantes, lo que ha significado un parón importante de trabajo. Así, los objetivos de Agrohorizonte son ahora definidos como ‘Plataforma de la Competitividad’, y la importantísima Ley Agraria, pactada por todo el sector y refrendada en las Cortes, está todavía en pañales. ASAJA ha calificado de urgente el desarrollo de esta Ley, que puede ser determinante para el buen funcionamiento de la cadena de valor y el control de los precios, así como para el avance de infraestructuras y concentraciones parcelarias.

ASAJA hace una lectura positiva de estos cambios de timón en el tema de la colaboración entre los departamentos de Medio Ambiente y Agricultura, que parece que por fin están decididos a adoptar medidas concretas que permitan una quema de rastrojos controlada y eficiente, así como un vuelco en el sistema de protección del ganadero frente a los ataques de la fauna, en especial del lobo.

Carrera de obstáculos burocrática

La difícil prueba de la reforma de la PAC, en 2015 los agricultores y ganaderos han presentado su primera solicitud del nuevo periodo. Greening, pagos acoplados, jóvenes… todos esos cambios se han traducido en unos papeles y cuantías concretas, en las que se aprecia en términos generales un ligero retoque a la baja en las ayudas agrícolas, que se traduce en un apoyo algo mayor a una ganadería siempre en el filo y con crisis casi permanentes.

En términos generales, gracias la paciencia y colaboración de los profesionales del campo, junto al asesoramiento de los técnicos de las organizaciones como ASAJA y el apoyo de los funcionarios de la Consejería, la mayor parte de la gestión se ha efectuado con complicación pero sin mayores problemas, siendo Castilla y León la primera autonomía en abonar los pagos. Sin embargo, hay un porcentaje importante, de alrededor del 15 por ciento, es decir, unos 10.000 agricultores, que por problemas mayoritariamente burocráticos y mínimos no han percibido la ayuda, “lo que causa graves problemas de liquidez para afrontar los gastos del día a día de la explotación”, subraya el presidente regional de ASAJA, Donaciano Dujo.

También ha habido caos en el tema del coeficiente de admisibilidad de pastos, “en Bruselas no han comprendido cómo son los pastos aquí, donde no hay praderas como en otras partes de Europa, sino que el ganado pasta en pendientes y laderas o en espacios donde hay árboles, como la dehesa”, indica Donaciano Dujo. Las gestiones realizadas desde ASAJA han permitido que la administración revise estos casos, con la confianza de que el próximo año se arreglen estos desajustes”, señala Dujo.

También fue 2015 el año de estreno del PDR 2014-2020: un Programa de Desarrollo Rural en términos generales peor que el anterior, más complejo e inseguro, principalmente porque exige una mayor cofinanciación a las arcas autonómicas.

Por último, respecto a uno de los principales objetivos sindicales de ASAJA Castilla y León, la defensa del agricultor y ganadero profesional, “con la nueva PAC hemos cambiado la tendencia y que al menos empiece a tenerse en cuenta la figura del agricultor activo. Pero todavía queda mucho camino que recorrer en este sentido”, apunta el presidente de la OPA.

 

** En el documento adjunto puede consultarse el informe completo.

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