La organización valora que se reconozcan algunas reducciones, pero advierte de que quedan fuera cultivos y ganaderías que han sufrido lluvias, sobrecostes, problemas sanitarios y pérdida de rentabilidad.
Salamanca, 18 de mayo de 2026. ASAJA Salamanca considera que la Orden HAC/484/2026, de 14 de mayo, publicada hoy en el Boletín Oficial del Estado, por la que se reducen los índices de rendimiento neto aplicables en el sistema de módulos del IRPF para actividades agrícolas y ganaderas afectadas por circunstancias excepcionales durante 2025, supone un reconocimiento parcial de la difícil situación del campo, pero resulta claramente insuficiente para responder a la realidad de las explotaciones salmantinas.
ASAJA Salamanca valora la reducción general aprobada para todo el país en los sectores de la apicultura y del ovino y caprino, cuyo índice se reduce de 0,26 a 0,13, tanto de carne como de leche, de 0,13 a 0,09, así como la rebaja específica del índice de la castaña en la provincia de Salamanca, que pasa de 0,26 a 0,18. Sin embargo, la organización lamenta que el Ministerio de Hacienda no haya atendido otras peticiones fundamentales para la provincia.
“El problema es que se reconoce una parte del daño, pero se deja fuera a sectores y zonas que también han sufrido una campaña muy complicada. Salamanca no ha tenido dificultades aisladas en cuatro municipios; ha tenido una situación generalizada de sobrecostes, lluvias, retrasos de siembra, problemas de recolección y presión sanitaria en la ganadería”, señala ASAJA Salamanca.
La organización considera especialmente preocupante que no se haya tenido en cuenta la situación de cultivos como la patata, el maíz o los cereales de secano, afectados por bajos precios, elevados costes de producción, exceso de humedad, retrasos en las labores y dificultades en la recolección. Del mismo modo, ASAJA Salamanca reclama que se revise el tratamiento fiscal de producciones de regadío como la remolacha, así como de sectores ganaderos estratégicos para la economía provincial, como el vacuno y el porcino.
En el caso de la ganadería extensiva, la organización recuerda que a los elevados costes de alimentación, energía y sanidad animal se suman las restricciones derivadas de campañas de saneamiento, la incidencia de enfermedades como la lengua azul, el riesgo de nuevas patologías, los ataques de fauna silvestre y una creciente carga administrativa.
“La reducción de módulos debe responder a la realidad económica de las explotaciones. No puede limitarse a una foto parcial cuando el agricultor y el ganadero llevan todo el año soportando costes más altos, incertidumbre, problemas climáticos y trabas sanitarias”, insisten.
ASAJA Salamanca insiste en que la reducción de módulos no constituye una ayuda extraordinaria, sino un mecanismo fiscal para adaptar la tributación a la capacidad real de generar ingresos de las explotaciones. Por ello, considera imprescindible que el Ministerio de Hacienda aplique criterios de proporcionalidad y justicia fiscal, incorporando a todos aquellos sectores y municipios que han sufrido circunstancias excepcionales durante 2025.
Asimismo, reclaman que Hacienda aplique cuanto antes la sentencia del Tribunal Supremo que establece que las compensaciones del IVA no deben computar como ingresos a efectos de determinar el acceso al régimen de estimación objetiva. Esta medida permitiría que numerosas explotaciones puedan mantenerse o reincorporarse al sistema de módulos, el régimen fiscal más utilizado por agricultores y ganaderos por su menor carga administrativa.
“Pedimos proporcionalidad y justicia fiscal. Si las circunstancias excepcionales han afectado a más sectores y a más municipios, la reducción debe ampliarse. Lo contrario genera agravios entre agricultores y ganaderos que han sufrido problemas similares”, concluye ASAJA Salamanca.
ASAJA Salamanca recuerda a los agricultores y ganaderos que pueden consultar el alcance de estas medidas y resolver cualquier duda a través de la red de oficinas de la organización en la provincia.


