Los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO) de la Junta de Castilla y León han confirmado un nuevo foco de enfermedad de Newcastle en una explotación de pollos ecológicos de Fuente el Olmo de Fuentidueña (Segovia), elevando a 30 el número total de focos registrados en la comunidad.
La granja de broilers ecológicos afectada cuenta con un censo de 4.400 aves y fue inmovilizada tras detectarse un incremento anormal de la mortalidad, acompañado de sintomatología respiratoria, digestiva y nerviosa. Las muestras recogidas por los servicios veterinarios fueron remitidas al Laboratorio Central de Veterinaria (LCV) de Algete, que confirmó mediante PCR la presencia de una cepa velogénica del virus de Newcastle. Asimismo, se constató que la granja no se encontraba vacunada, pese a la obligatoriedad establecida en la normativa autonómica.
Tras la confirmación del foco, los SVO pusieron en marcha las medidas de control y prevención establecidas, entre ellas la inmovilización inmediata de la explotación, la realización de una encuesta epidemiológica para determinar el posible origen del contagio y detectar explotaciones en riesgo, así como el vaciado sanitario de la granja y la destrucción controlada de cadáveres, pienso y otros materiales susceptibles de vehicular el virus. Además, se ha establecido una zona de restricción alrededor del foco, donde en un radio de 10 kilómetros existen tres explotaciones comerciales con censo avícola.
Desde el 1 de septiembre de 2026, todas las explotaciones avícolas de producción y reproducción de Castilla y León que no sean de autoconsumo están obligadas a vacunar sus aves frente a la enfermedad de Newcastle. La medida, que ya estaba en vigor desde el 1 de agosto en las zonas afectadas inicialmente por el brote, exige la aplicación de al menos dos dosis vacunales y garantizar una correcta inmunización de las aves.
Paralelamente, la Junta mantiene una Zona de Restricción Adicional (ZRA) que engloba las unidades veterinarias afectadas y otras áreas colindantes. Dentro de esta zona se limitan los movimientos de aves de corral, que solo pueden realizarse con autorización previa y bajo estrictos controles sanitarios. También se desarrollan labores de vigilancia epidemiológica continuada y se refuerzan las medidas de bioseguridad en las explotaciones para reducir el riesgo de propagación de la enfermedad.
Los análisis genéticos indican que el virus circulante en Castilla y León pertenece al genotipo VII.2, diferente del identificado en los focos detectados anteriormente en la Comunidad Valenciana, correspondiente al genotipo VII.1.1. Esta circunstancia refuerza la conclusión de que no existe un vínculo epidemiológico entre ambos brotes.
Desde el Ministerio de Agricultura se insiste en la necesidad de reforzar la vigilancia pasiva, mantener estrictas medidas de bioseguridad y cumplir con los programas de vacunación. Aunque la vacuna no protege completamente frente a la infección, contribuye a reducir tanto el riesgo de enfermedad como la cantidad de virus excretado por las aves infectadas, limitando así la transmisión a nuevas explotaciones.
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