La Junta de Castilla y León ha flexibilizado las medidas sanitarias aplicadas por la enfermedad de Newcastle en varios municipios de Valladolid y Segovia tras comprobar la evolución favorable de los focos detectados este verano.
La resolución, publicada hoy en el BOCyL, determina que los municipios afectados por los focos de Alcazarén, Aldea de San Miguel, Íscar, Megeces, Montemayor de Pililla, Olmedo y La Pedraja de Portillo, en Valladolid, así como Cuéllar, Gomezserracín, Navas de Oro, Remondo y Santiuste de San Juan Bautista, en Segovia, dejan de estar sujetos al régimen específico de las zonas de protección y vigilancia (ZP y ZV) y pasan a integrarse exclusivamente en la Zona de Restricción Adicional.
La Junta justifica esta decisión tras verificar el cumplimiento de los requisitos sanitarios exigidos por la normativa europea, entre ellos la finalización de los periodos mínimos de vigilancia, la realización de controles sanitarios en las explotaciones avícolas, la ausencia de circulación activa del virus y la correcta ejecución de las labores de limpieza y desinfección
No obstante, la Administración autonómica mantiene la vigilancia reforzada en estos territorios debido a que continúan existiendo tres focos activos de la enfermedad cuya extinción aún no ha sido declarada oficialmente. Por ello, seguirán vigentes las medidas de control, bioseguridad, vigilancia epidemiológica y control de movimientos previstas para la Zona de Restricción Adicional.
Por otra parte, las explotaciones situadas en Arévalo y Nava de Arévalo (Ávila) y en Fuente El Olmo de Fuentidueña (Segovia) seguirán sujetas a las medidas propias de las zonas de protección y vigilancia.
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