Así era la fiesta de San Antón hace más de un siglo

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Con motivo de la celebración, el 17 de enero, de la fiesta de San Antón, patrón de la ganadería, recogemos este texto publicado en 1898 en el semanario salamantino La Voz de Ledesma.

Honrando a San Antón

“Una de las fiestas más populares de Ledesma es la de San Antonio Abad, vulgarmente San Antón. Y no es por que se celebre con la ostentación de las de Corpus y el Carmen, que son las principales de nuestra Villa. La festividad de San Antón tiene un carácter particular que la distingue, y merece contarse. Desde muy temprano los niños que pueden disponer de jaca o burro recorren las calles de la población en sus cabalgaduras lujosamente ataviadas con vistosas cintas, dándose el caso de que la mayor parte llevan al lado, en concepto de paracaídas, sus correspondientes palafraneros. Suena la campana mayor de la mayor Iglesia anunciando que va a dar principio la fiesta con la tradicional procesión, y los jinetes se agrupan en tropel en la plaza principal, preparándose a servir de escolta a la religiosa comitiva. Esta se pone en marcha que abren los caballeros en pequeño, y a su retorno al templo tiene lugar una solmene misa en obsequio del santo Abad. Apenas dan las dos, la más vibrante campana de la suntuosa iglesia de Santa maría avisa a los devotos que ha llegado la hora de recibir las ofrendas y los generosos donantes se apresuran a depositarlas cerca de la puerta principal del sagrado recinto. Luego, más tarde, se verifica la subasta, en la que hay reñidas pujas, y una vez terminada los concurrentes, en grupos de familias o de amigos, convienen en el sitio y hora en que han de hacer la sanantonada. Ya comprenderán nuestros lectores que esta broma se reduce a cenar bien, hablar de las peripecias de la subasta, comparándola con las de años anteriores y bailar si se tercia; concluyendo por despedirse los comensales con la familiar frase “de hoy en un año”. Tal es la fiesta de San Antonio Abad en Ledesma.”

“La fiesta de San Antón”, artículo publicado en enero de 1898 en el Semanario La Voz de Ledesma.

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