Eduardo Santamaría Burgos

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Eduardo vive en Quintanilla de las Viñas, un pueblo pequeño burgalés, en el que trabaja una explotación agrícola de secano.

C.R./ Redacción

Eduardo vive en Quintanilla de las Viñas, un pueblo pequeño burgalés, en el que trabaja una explotación agrícola de secano. La zona no es tan productiva como otras de la provincia, y hay que trabajar bastante para conseguir una media aceptable. Antes de escoger esta profesión Eduardo trabajó en otras partes, pero con la jubilación de su padre decidió dar el salto a la agricultura, “que me había gustado desde siempre, y que tiene la ventaja de que no tienes aguantar a un jefe, aunque tampoco sea fácil a veces aguantarse a uno mismo”, bromea.

Hizo el curso de incorporación en ASAJA-Burgos, y allí contactó con otros jóvenes que se animaban en ese momento a continuar en el campo, gente con la que todavía hoy sigue en contacto. “Los cursos son un buen modo de conocer a otros compañeros, siempre ayuda intercambiar opiniones”, comenta.

Se embarcó en un plan de mejora, en préstamos para renovar la maquinaria y ahí sigue, con una explotación en la que cabe el cereal y también el girasol. Piensa que las dimensiones actuales son suficientes, “no puedo ampliar mucho más porque es una zona bastante húmeda, y eso te obliga a hacer todo en poco tiempo, si no quieres bajar de productividad”, explica. Este año, como les ocurre al resto de agricultores, saber cuándo vender es la gran decisión. “Normalmente lo hago en dos veces, pero no sé qué haré este año. De todas formas, es un poco como echar la lotería, nunca sabes si ganarás o perderás”, explica.

En su tiempo libre, Eduardo apoya lo que puede a un grupo de gente de su comarca que intenta relanzar la zona y que tiene un buen escaparate en Internet, en la página web www.tierradelara.com. “Hoy por hoy, creo que es necesario estar conectado, tanto para estar informado o recibir formación como para relacionarte con más gente”, dice.

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