Fernando Tejerina, ganadero y veterinario

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Tras licenciarse en Veterinaria, y trabajar fuera “de casa”, Fernando Tejerina -30 años- decidía continuar la aventura que un día inició su padre con una explotación intensiva de ganadería de ovino en plena Tierra de Campos, en Autillo (Palencia).

C.R./ Sonia Arnuncio

Tras licenciarse en Veterinaria, y trabajar fuera “de casa”, Fernando Tejerina -30 años- decidía continuar la aventura que un día inició su padre con una explotación intensiva de ganadería de ovino en plena Tierra de Campos. Después de tres años adaptando la explotación, sus dos hermanas han decidido sumarse a este proyecto y entre los tres hermanos están preparando el salto para convertirse en sociedad.

Reconoce que su carrera universitaria le concede una gran ventaja a la hora de ponerse al frente de esta explotación, sobre todo porque dispone de todos los conocimientos para aprovechar los avances que hay en el mercado y hacer más cómodo su trabajo.

La granja está dedicada a la producción de leche pero también a la de carne, y hace poco que ponen en el mercado sus lechazos bajo el paraguas de Tierra de Sabor, para lo cual deben adaptarse a los exigentes criterios de calidad que requiere la denominación.

La empresa de Autillo ha experimentado una importante transformación a través de los años hasta lograr una granja moderna, donde la oveja goza de todas las comodidades, y donde se busca la máxima calidad y la seguridad alimentaria, con un control permanente de las ovejas y corderos, y el análisis por grupos genéticos.

Y es que su objetivo es mejorar continuamente, ya ha llevado a cabo un plan de modernización y está preparando el siguiente. En la actualidad tiene 2.200 ovejas, pero en 2 ó 3 años quiere que el número aumente hasta las 2.600.

La agricultura de secano y de regadío de la zona sirve para alimentar el ganado. La explotación agraria que también trabajan no basta, pero se completa con el producto de agricultores de la zona.

Este joven emprendedor resume así la falta de renovación generacional en la ganadería: “la agricultura se está renovando, es un trabajo que te permite hacer una vida normal, pero en ganadería es distinto, a la gente joven le cuesta más quedarse en las explotaciones porque te ata más, aunque esto va cambiando porque las ganaderías se van adaptado a los nuevos tiempos. Es un trabajo diferente, pero con sacrificio y trabajo se gana dinero.”.

“A los agricultores y ganaderos nos llaman llorones, pero pedimos lo que es justo para el sector”, dice Fernando, convencido de que si en el futuro se mantienen la situación de 2015, el futuro será bueno “porque estamos en unos niveles aceptables con márgenes de beneficio que por lo menos te permiten recuperar lo que vas invirtiendo. Si por el contrario sucede como hace unos años, en que estábamos casi trabajando por debajo de coste, desaparecerá”.

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