Félix Gómez, agricultor

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Félix tiene su explotación en Puras, el pueblo en el que nació hace 43 años. Tiene agricultura, parte en secano y parte en regadío, y aunque mantiene cultivos que ya tuviera su padre, como el trigo, la cebada, la patata o la remolacha, a lo largo de los años ha ido introduciendo pequeñas modificaciones para intentar compensar posibles pérdidas y beneficios.

C.R./ Redacción

Félix tiene su explotación en Puras, el pueblo en el que nació hace 43 años, aunque vive en el cercano Olmedo, con su mujer y su hija de 8 años. Tiene agricultura, parte en secano y parte en regadío, y aunque mantiene cultivos que ya tuviera su padre, como el trigo, la cebada, la patata o la remolacha, a lo largo de los años ha ido introduciendo pequeñas modificaciones para intentar compensar posibles pérdidas y beneficios. La remolacha, como para otros cultivadores, ha dejado de ser tan importante, aunque la mantiene, y también unas cuantas hectáreas de patata, que “en esta tierra sale muy blanca y se vende bien”. Hace unos pocos años sumó la colza, cultivo con el que está bastante satisfecho. Este año está probando algo de trigo para harina, y está tanteando sus posibilidades.

Riega por pívot, y le importa mucho valorar si merecen la pena los gastos de agua y luz, porque no le gusta correr riesgos innecesarios. Por ejemplo, tiene claro que, sólo para pagar los fertilizantes, “tengo que sacar 1.000 kilos por hectárea de cebada, así que en secano, que he tenido que tirar bastante, la cosa no va muy bien un año como éste, con los precios del abono tan altos”.

En ASAJA desde hace muchos años, confía en el equipo de Medina del Campo para que le resuelvan los papeles y le faciliten las gestiones burocráticas, desde las ayudas, a los seguros, pasando por el plan de mejora. Sobre el futuro, comenta que la cosa no está para hacer muchas inversiones, “y además en este sector no se pueden tomar decisiones a largo plazo, hay que ir un poco sobre la marcha, pero midiendo muy bien los gastos”.  

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