Guillermo José Cigüenza Álvarez, ganadero

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Es un caso atípico en las incorporaciones al sector, porque ha empezado de cero. “Desde niño yo decía que quería ser ganadero, pero me lo quitaban de la cabeza», cuenta.

Campo Regional / Teresa S.N.

Guillermo lleva unos meses como flotando en una nube. En muy poco tiempo, su vida ha dado un vuelco total. En verano fue padre de su primer hijo, Álvaro, y con su mujer y el pequeño se ha instalado en la única casa que encontraron en alquiler en Morille, un pueblo muy pequeño a 18 kilómetros de Salamanca. Todo, para estar cerca de su recién iniciado negocio: una explotación de cría de vacuno de extensivo, mitad morucha, mitad charolés.

Es un caso atípico en las incorporaciones al sector. Guillermo nació en Toledo y aunque su bisabuelo sí tuvo ganado de lidia en tierras charras, desde hace dos generaciones no había relación alguna con el sector. “Desde niño yo decía que quería ser ganadero, pero me lo quitaban de la cabeza. Me decían que era poco seguro, que tan pronto estabas arriba como abajo”, comenta. Para no alejarse mucho de su sueño, estudió gestión de empresas agrarias y ingeniería técnica agrícola. Durante dos años estuvo buscando tierras por Salamanca, Zamora, Ávila, Cáceres, “sin mucho éxito. Iba a bares, a pueblos casi sin vecinos, y me pedían cifras imposibles por fincas que no lo valían ni por calidad de pasto, ni suelo, ni vallado. Cuando ya estaba a punto de abandonar encontré ésta, y me lancé”.

Está agradecido por haber contado con el apoyo incondicional de su mujer en esta aventura en la que ha entregado su capital y está dispuesto a entregar su trabajo y esfuerzo. “No deja de ser difícil partir de cero, ir a un pueblo donde no conoces a nadie y comenzar una vida nueva”, dice. Los estudios son una base importante, “pero no deja de ser teoría. Yo no he podido mamar estos conocimientos de mis padres, tengo que aprender día a día, con aciertos y con errores”. En ese camino ha contado con el apoyo de ASAJA-Salamanca, que le ha tramitado la incorporación y la solicitud de unas ayudas “que cuando lleguen serán bienvenidas, como la lluvia, pero yo no las llamaría de incorporación, porque esa la tienes que hacer tú solo con tus recursos”. Su objetivo hoy es que el negocio salga adelante y sea viable, para poder seguir disfrutando de esta vida que en su caso es cien por cien elegida.

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