J. Gregorio Alarcia Monja, Ganadero

205

En unos tiempos difíciles para la carne, Goyo ha apostado fuerte por la calidad y por cerrar el ciclo. Los grandes cebaderos intensivos pueden vender el kilo de carne a la mitad que yo, no puedo competir en precio, tengo que ofrecer lo mejor”.

Campo Regional / Teresa S.N.

Hace tres años, José Gregorio, Goyo, consiguió comenzar a comercializar carne de vacuno selecta con su propia marca, ‘Alarcia Monja’, sus dos apellidos. Culminaba así un camino emprendido en 1999, cuando decidió establecerse en su pueblo y centrarse en la ganadería extensiva. Conocía el oficio porque había sido el de sus padres y abuelos, y el de muchos otros en su lugar de origen, Fresneda de la Sierra (Burgos). Ubicado en plena Sierra de la Demanda, a 1.100 metros de altitud no hay lugar para el cereal; apenas el forraje que alimenta a las vacas. “Elegí este tipo de vida porque me gusta la ganadería y me gusta vivir aquí, si no es imposible. Es un trabajo sin un día de vacación, siempre con preocupaciones y en un pueblo en el que apenas quedan cuarenta personas en invierno. Si no te gusta mucho, pero mucho, no sigues”, comenta. De hecho Goyo no es que sea el más joven ganadero de su pueblo, es que es el único que queda.

En unos tiempos difíciles para la carne, Goyo ha apostado fuerte por la calidad y por cerrar el ciclo. Cultiva sus forrajes, cría terneros, una parte los vende en vida a granjas de engorde y otra parte la alimenta en su propia explotación. Finalmente, comercializa la carne en su propio punto de venta en el mercado cubierto de Pradoluengo, y también por Internet (www.alarciamonja.com). “Los grandes cebaderos intensivos pueden vender el kilo de carne a la mitad que yo, no puedo competir en precio, tengo que ofrecer lo mejor”, explica. Trabaja con raza limusina cruzada con wagyu, una raza que proporciona una carne muy sabrosa, pero en menor cantidad, y minimiza aditivos y medicaciones en piensos para que el resultado sea natural. Pese a las complicaciones, Goyo está satisfecho de lo que ha conseguido: “ganarme la vida en mi pueblo, ofrecer una carne de primerísima calidad, y poder crear tres puestos de trabajo en la carnicería”

Más información en la web de Alarcia Monja:

ADJUNTOS

Compartir