Jacinto Cacho Huerta

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Jacinto Cacho es un agricultor al que desde siempre ha interesado el mundo del campo.

C.R./ Nacho Prieto

Jacinto Cacho Huerta es un agricultor al que desde siempre le ha interesado el mundo agrario. Persona muy afable, de trato cercano y buen conversador, reconoce sentirse a gusto desempeñando su profesión.

Jacinto se dedica especialmente a la agricultura de secano y labra unas 300 hectáreas, principalmente de cereales y girasol en Ontalvilla de Almazán, una localidad situada a unos 60 kilómetros al sur de Soria capital. A sus 54 años, confiesa que conoce su zona como la palma de la mano, que lleva toda la vida en el campo y que se decantó por esta profesión por tradición familiar y porque es un trabajo que le permite cierta libertad.

Preguntado por si quiere seguir en esta profesión hasta el momento de jubilarse, contesta con ciertas dosis de resignación que está conforme con el oficio; que los hay peores y también hay otros mejores, pero que se conforma. En este mismo sentido, jacinto reconoce que a veces se le pasa por la cabeza cambiar esta profesión por otra con más certidumbre, con una nómina fija, pero asegura que lo piensa más detenidamente y se dice a sí mismo que en el fondo se inclina por la agricultura y por la satisfacción que le produce hacer bien las labores agrícolas.

Jacinto opina que los problemas que hay en el sector son gravísimos. Los principales hoy por hoy son, en su opinión, la inestabilidad en los precios agrícolas de lo que producimos y la incesante subida generalizada de los productos básicos que utilizamos y consumimos para la producción. Según él, la solución pasaría por una gestión política valiente y decidida que genere el asentamiento o la estabilidad y coherencia en precios y producciones.

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