Jesús Ángel Peláez

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Jesús Ángel vive en su pueblo, Fuentes de Lopera, un núcleo zamorano de quinientos y pico vecinos.

Jesús Ángel vive en su pueblo, Fuentes de Lopera, un núcleo zamorano de quinientos y pico vecinos. Es un agricultor con vocación probada, que dedicó incorporarse en esta profesión hace unos pocos años después de trabajar varios años para una empresa tabacalera y después en una cooperativa, aunque siempre había echado una mano en la explotación agrícola familiar. “Sé lo que es tener un salario, terminar tus horas y marcharte a tu casa. Pero trabajar para uno mismo tiene otras compensaciones. Lo que más valoro es estar a gusto con lo que hago”, explica.

En la explotación tiene cebada, trigo, avena, vezas y alfalfas, además de maíz y girasol en algunas hectáreas que tiene en regadío. “He intentado diversificar dentro de lo posible, para compensar unos recios con otros, y también para compaginar a tiempo las tareas de todas las parcelas”. Esta campaña, sin ser tan buena como la de 2008, no está mal, aunque hay mucha desigualdad entre unas fincas y otras, a causa de las abundantes lluvias de la temporada. Su preocupación máxima, como la de otros compañeros, son los precios, sabe que tiene que sumar al menos 3.000 kilos por hectárea para al menos paliar los altos costes, entre otros del caro gasóleo.

A Jesús Ángel le gusta vivir en su pueblo, que tiene la ventaja de estar muy bien comunicado, a 6 kilómetros de la autovía A-6 y a 14 kilómetros de Benavente. “Hay un par de tiendas y también bares, y somos unos cuantos los agricultores jóvenes. Nuestra vida es como la de cualquier otro joven, aunque quizás nosotros estamos más habituados a tomar nuestras propias decisiones, porque no tienes otra que responsabilizarte de que tu explotación vaya bien. En este sector no te puedes dormir en los laureles”, termina.

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