Jesús Rodríguez Benito. El Tomillar (Salamanca)

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“Es necesario diversificar la explotación, para repartir riesgos”

C.R./ J. Manuel Blanco

Jesús Rodríguez se instaló cuando cumplió los 18 años y acaba de cumplir los 30. “Lo tenía mucha claro. En cuando pude, me incorporé”, afirma con una sonrisa cómplice.

Lleva su explotación de manera independiente pero sus vecinos son su padre y hermano Santos, que acaba de entrar en el negocio tras probar suerte en otros trabajos. Tiene una explotación de vacuno extensivo compuesto por unas 140 vacas, de las que ceba todos sus terneros, y unos 1.000 cerdos ibéricos en cebadero intensivo. Además, cultiva cereal, sobre todo trigo, que aprovecha para pienso.

Jesús ha “mamado” el campo desde que nació. “Nos dedicamos a esto por tradición, de tres o cuatro generaciones”, comenta antes de explicar que El Tomillar era una finca de un Duque ubicada en el término municipal de Horcajo de Medianero, que en los años 40 se dividió para 20 familias. En la actualidad sólo quedan tres familias trabajando el campo de El Tomillar, llevando sus propias tierras o las que han arrendado al resto. “Hay alguna más que lo compagina con otros trabajos, pero de estar siempre allí, sólo quedamos tres familias”, afirma su hermano Santos.

Jesús Rodríguez tiene claras sus preferencias. “Lo que más me gusta es el vacuno extensivo. El intensivo ni de vacuno, ni de ibérico… me gusta estar en libertad. Pero no puedes fiarlo todo a un palo. Hay un dicho que afirma que no se pueden meter todos los huevos en la misma cesta, y eso es lo que perseguimos. Al tener diversificada la explotación, repartes el riesgo y complementas el trabajo. El vacuno extensivo tiene unas horas al día, y el resto las dedicas al cebadero”, afirma.

Aprovecha el cereal que produce con el cebadero de vacuno e ibérico. “Hacemos nosotros el pienso, aunque también tenemos que comprar. De esta manera das un valor añadido más a tu explotación. Cebando el ternero le ganas algo más a la vaca, porque la cosa esta complicada”, comenta.

Jesús, al igual que su hermano, se incorporó a través de ASAJA Salamanca, donde continúan como socios y acuden para realizar las distintas gestiones administrativas que reclama su explotación.

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