José Hernández Lázaro, ganadero de Ávila

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A pesar de las dificultades que afronta el sector de vacuno de carne, como el incremento de los factores de producción y el bajo precio de la carne, los ataques de lobos o la sequía, José Hernández (Ávila, 1966) lo tiene claro: no cambiaría su profesión por otra.

C.R./ María Vázquez 

“Si volviera a nacer volvería a quedarme”. A pesar de las dificultades que afronta el sector de vacuno de carne, como el incremento de los factores de producción y el bajo precio de la carne, los ataques de lobos o la sequía, José Hernández (Ávila, 1966) lo tiene claro: no cambiaría su profesión por otra. Ganadero vocacional, cree que un buen profesional nace y no se hace. Siempre con excepciones, aunque sean remotas. 

Al menos la evolución del precio de la carne, aunque no llega a los 4,2 euros por kilo, ha sido positiva en el último año. El aumento de las exportaciones a países como Líbano ha propiciado que reciba por cada kilo de carne de añojo 3,9 euros, frente a los 3,4 euros por kilo que obtenía en 2011. “El día que no haya exportaciones caemos en picado”, lamenta. Eso sí, a pesar de la mejoría se hace realidad el refrán “lo comido por lo servido” debido al incremento del precio de los piensos y el gasóleo.

Este ganadero de La Aldehuela, un municipio de 200 habitantes de la comarca abulense de El Barco-Piedrahíta, cuenta con 280 cabezas de ganado y cebadero propio, que atiende desde los 17 años.

José Hernández recuerda pocos años tan secos como éste, lo que obliga a hacer acopio de piensos, más caros que en 2011, incluso en meses donde tradicionalmente los animales se alimentan de pastos. Un problema añadido y cercano, a “15 kilómetros” de distancia, es la presencia latente de lobos. “Si vienen nos podemos ir todos”, subrayó en referencia a los estragos que causan en explotaciones cercanas, con la complacencia de ecologistas y la falta de soluciones de la Administración. “Nos tienen que cuidar de otra manera, facilitando nuestra actividad, con por ejemplo menos inspecciones, permisos y papeleos”, concluye.

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