Magdalena Rodríguez, agricultora

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“Para arar bien hay que echar horas de trabajo. El campo te pide que estés pendiente de él, para que sepas cuándo es el momento de regar, de sacar la remolacha. A mí me ha gustado y me gusta, voy constantemente a ver las parcelas”, dice.

C.R./ Redacción

Magdalena es una de las pocas mujeres que sabe que arar bien una tierra tiene su ciencia. Natural de Fuente de Santa Cruz Segovia), hija de agricultores, de siempre había echado una mano en el campo, pero fue ya en la explotación familiar, con su marido, cuando empezó a manejar maquinaria. “Para arar bien hay que echar horas de trabajo. El campo te pide que estés pendiente de él, para que sepas cuándo es el momento de regar, de sacar la remolacha. A mí me ha gustado y me gusta, voy constantemente a ver las parcelas”, dice.
En su explotación hay cereal –esta campaña malillo, entre poca lluvia y pedriscos– y también regadío de perforación, con remolacha y patata principalmente. Otros años pusieron zanahorias y cebollas, “pero el terreno no compaña mucho, tienes que sacarlas cuando te mandan y al final con los descuentos no nos compensa”. Así que mantienen el mismo cupo de remolacha, y la lotería de la patata, “que nunca sabes qué precios va a tener”.

Aunque lleva trabajando desde que se casó, 29 años atrás (casi los mismos que lleva en ASAJA), cotiza desde hace 12. “Mi marido siempre me animaba a ello, y la verdad es que así sabes que si te pasa algo tienes tu cobertura”, dice. En los últimos años han estado preparando un poco la explotación, porque tienen un sucesor, su hijo, que se ha incorporado recientemente. “Es el agricultor más joven de la zona, y eso que en agricultura aún hay alguna incorporación, porque ganaderos casi no quedan, la mayoría de los jóvenes se van fuera”. Es el signo de los tiempos, pero ella está muy satisfecha de ser uno de los poco más de 150 vecinos que quedan en el pueblo.

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