Manuel Cañas del Pozo, agricultor y ganadero de Segovia

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Cuando Manuel asumió las riendas de la explotación familiar en Hontoria, muy cerca de Segovia, pensó que el porcino de cebo podía hacer un buen tándem con la agricultura de secano. Hoy, once años después, no se arrepiente de su decisión, porque esta profesión le gusta.

C.R./ Redacción

Cuando Manuel asumió las riendas de la explotación familiar en Hontoria, muy cerca de Segovia, pensó que el porcino de cebo podía hacer un buen tándem con la agricultura de secano. Hoy, once años después, no se arrepiente de su decisión, porque definitivamente esta profesión le gusta, aunque las cosas no hayan sido demasiado fáciles.

Lo primero, por las altas inversiones que ha tenido que asumir “para lo que he contado con el apoyo de mi padre. Pienso que en este sector empezar de cero es prácticamente imposible, porque necesitas muchos años para rentabilizar lo que inviertes”, comenta. Tampoco le han tocado vivir esos años en los que se decía que los “porcineros” se hacían de oro. “Como dice mi padre, en esto ni se gana tanto ni se pierde tanto, lo importante es aplicarse a la tarea de cada día. Hoy por hoy, el que tiene una granja de porcino tiene que estar encima de ello si quiere que funcione”, dice. Aunque cuenta con el apoyo de dos trabajadores, él es uno más en la granja, y está pendiente a cualquier hora y día, “porque en el porcino cuantas más horas se echan más posibilidades tienes de sacar un lechón más, y de ello depende la productividad”, dice.

En los ratos libres afronta cien hectáreas de secano y también siega en verde para otros ganaderos. Los mejores precios alcanzados en los últimos años en la agricultura le han venido muy bien para sortear los envites del porcino, que como en el resto de ganaderías pasa por años de altos costes y bajos beneficios. Manuel, que aún con experiencia es todavía muy joven y no le tocó el fracaso de Proinserga, echa en falta una mejor organización de los productores para negociar mejor con los intermediarios.

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