Pedro Gutiérrez García, agricultor

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Con 21 años tuvo que hacerse cargo de la explotación agrícola. Nunca se había planteado un futuro en la agricultura, pero ahora, con 32 años, este palentino sigue viviendo en el pueblo y manteniendo el legado familiar.

C.R./ S. Arnuncio

Con 21 años tuvo que hacerse cargo de la explotación agrícola –repartida entre Espinosa de Villagonzalo y Abia de las Torres– al fallecer su padre. Nunca se había planteado un futuro en la agricultura, pero ahora, con 32 años, este palentino sigue viviendo en el pueblo y mantiene el legado profesional de la familia.

Lo que sí ha cambiado ha sido el sistema de cultivo. Porque Pedro se dedica a la agricultura ecológica, y en su explotación, la rotación de cultivos –alfalfa, esparceta, cereal y leguminosas- es la clave para evitar que el suelo se agote y reducir el riesgo de plagas y enfermedades, a falta de fitosanitarios y fertilizantes.

“He llegado a la agricultura ecológica casi forzado por cuadrar las cuentas. Requiere menor inversión, aunque también obtengo menos rendimientos” asegura. Tras incorporarse a la actividad agraria en su día, realizó algunas inversiones, entre ellas un tractor, pero no ha podido plantearse ampliar la superficie de su explotación “porque las rentas son inaccesibles, algo que nos limita sobre todo a los jóvenes, y si a esto le sumamos los precios de los medios de producción, no nos sale rentable. La prueba es que en mi pueblo sólo vivimos dos agricultores menores de 40 años”.

Defensor de la vida en el medio rural, lamenta que en los pueblos tenemos pocos servicios y comunicaciones, pero lo que más critica es la falta de oportunidades de empleo. Sin, embargo, no se plantea un futuro fuera de Espinosa, donde piensa seguir con su profesión “a pesar de que siempre andamos pillados ajustando gastos y nos da para vivir justos”. De momento, espera poder solicitar la ayuda para este sector en cuanto pueda darse de alta en el consejo de agricultura ecológica de Castilla y León.

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