Ricardo García Sánchez, agricultor

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Lo suyo con los tractores era “exagerado, ya de pequeño era un fanático de la maquinaria, y lo sigo siendo”. En cuanto pudo, con 16 años, se puso a trabajar en el campo, y hoy, con 35, es ya un joven veterano de la agricultura.

C.R./ Teresa S.N.

Valdefinjas, a 28 kilómetros de Zamora, es el pueblo de Ricardo y también el pueblo donde tiene la explotación agrícola, gestionada y trabajada codo con codo con su hermano. Ricardo tuvo claro desde siempre que iba a ser agricultor. Lo suyo como los tractores era “exagerado, ya de pequeño era un fanático de la maquinaria, y lo sigo siendo”. En cuanto pudo, con 16 años, se puso a trabajar en el campo, y hoy, con 35, es ya un joven veterano de la agricultura.

En la explotación tienen unas doscientas hectáreas, en las que van rotando cereales y proteaginosas como el guisante. Además, tienen 18 hectáreas de viñedo, buenas viñas muchas de ellas centenarias, que ofrecen uva de calidad superior, bien valorada por bodegas de prestigio de la zona de Toro. No escatiman en cuidados y atenciones al viñedo, y estos días, en los que la uva va adelantada por las apreturas del calor, se están dedicando a quitar algo de peso a las demasiado granadas viñas. “Nosotros no vamos a cantidad, sino a calidad. Tres kilos y medio como máximo en una viña vieja, y poco más de cuatro en las de 25 años son nuestra media”, comenta.

A finales de julio, en su zona la cosecha estaba prácticamente finiquitada, tanto lo propio como lo que hace para terceros, a medias con su hermano. Los resultados del cereal en su zona, sin ser buenos, han sido menos nefastos que el año pasado. Hay un poco de lotería en la agricultura, pero Ricardo trata de hacer las cosas lo mejor posible para que las cuentas cuadren. Por ejemplo, dando el mejor uso a la maquinaria: buen mantenimiento, manejo suave y máximo aprovechamiento.

En sus ratos libres, Ricardo compite en los concursos de arada, y ya ha recibido varios premios. Además, es alcalde de su pueblo desde hace diez años. Y tiene un hijo pequeño. O sea, que lo único que le faltan son horas.

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