Sergio García, viticultor

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Sergio abandonó la ingeniería industrial por el viñedo, y no se arrepiente. Retomó el viñedo de los abuelos, en Quintana del Pidio (Burgos), donde ha asentado su explotación y su casa.

C.R./ T.S.N.

Sergio abandonó la ingeniería industrial por el viñedo, y no se arrepiente. “El verano que me encontré trabajando en una fábrica vi que eso no era lo mío”, comenta este joven burgalés, nacido hace 28 años en Quintana del Pidio. Retomó el viñedo de los abuelos y, con prácticamente ninguna tierra en propiedad y casi todo en renta, se incorporó en 2008. Desde entonces han pasado casi ocho años, de crecimiento en trabajo, experiencia y también superficie, contando ahora en propiedad con 8 de las cuarenta hectáreas de su viña.

En este tiempo ha visto como otros jóvenes de su zona, como él, se han sumado a la viticultura, “primero porque aquí hay mucha tradición, y segundo porque requiere menos inversión en maquinaria y superficie que el cereal”, explica. Sensato y práctico, no se pierde en los cantos de sirena de la maquinaria último modelo, “porque tengo muy claro que la rentabilidad en el campo está en el control de los gastos”. Si ahorra un poco, su objetivo es comprar alguna tierra, porque le duele estar siempre pendiente del arrendamiento.

De las cerca de cuarenta hectáreas que trabaja, casi la mitad es viñedo viejo, “que hay que vender muy bien, porque sino es antirrentable. El precio de la uva es la clave, porque puedes vender a 60 céntimos o a 2,4 euros. Por ello, tan fundamental son las atenciones que día a día da a las viñas como “ser serio y de fiar con los compradores. La uva no se vende como el grano, vienen a ver las parcelas y saben lo que están pagando. Si tienes un problema con una bodega, sabes que al día siguiente lo saben las demás. Tienes que mantener tu prestigio”, comenta. Las uvas de Sergio –que además de viticultor es miembro del Comité Ejecutivo de ASAJA-Burgos– son la base de vinos muy conocidos de la Ribera de Duero. Y también del suyo propio, que desde 2013 embotella y vende bajo la etiqueta de “Peningles”.

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