En estos momentos se celebra en Valladolid la reunión de la Mesa de Seguimiento del Acuerdo Marco Inteprofesional (AMI) Remolachero-Azucarero de la Zona Norte, a la que ASAJA asiste con una premisa clara, defender los intereses de los remolacheros y conseguir que no se vean perjudicados por la reestructuración de plantas realizada por Azucarera Ebro en la región.

En estos momentos se celebra en Valladolid la reunión de la Mesa de Seguimiento del Acuerdo Marco Inteprofesional (AMI) Remolachero-Azucarero de la Zona Norte, a la que ASAJA asiste con una premisa clara, defender los intereses de los remolacheros y conseguir que no se vean perjudicados por la reestructuración de plantas realizada por Azucarera Ebro en la región.

El interés de esta Mesa de Seguimiento del AMI, que se convoca como todas las campañas para hacer el planteamiento de la nueva temporada de recolección de remolacha y entrega en las fábricas, se centra en dos puntos. Por un lado, AE expondrá de forma oficial la cuota que pertenecerá a cada planta; por otro lado, se conocerá de qué modo se distribuirán los pueblos de la región para que sus agricultores entreguen remolacha en las fábricas que permanecen abiertas.

Según ha podido saber ASAJA, el mayor problema radica en el hecho de que, ateniéndose al único criterio de la proximidad geográfica, más del 40 por ciento de la cuota remolachera de la región habría de molturarse en la azucarera de Toro. Tal concentración sería inviable, ya que la campaña se alargaría durante cerca de seis meses. Por ese motivo, el nuevo mapa debe basarse en una distribución equilibrada y, también, técnicamente asumible. ASAJA reclama que, en base a la capacidad real de molturación de la industria y a los aforos de producción realizados, se ajuste la fecha de apertura para que la campaña no se prolongue más allá de 95 días.

Por otro lado, ASAJA reivindica que se compense con justicia a los cultivadores de determinadas zonas de Valladolid que entregaban en Toro y que tendrán que pasar a hacerlo en Peñafiel, a pesar de estar más lejana, lo mismo que ocurre con los agricultores de algunas zonas de Burgos y Palencia, que entregaban en Peñafiel y que pasarán a hacerlo en Miranda, por causas de ajustes técnicos.

Por último, la OPA pedirá una vez más a la industria que cuide y homogenice la calidad de la pulpa de remolacha que elabora, ya que actualmente hay algunas plantas donde no llega a los límites aceptables y demandados por el ganadero.

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