El reto de la conciliación laboral

Con el día de la mujer a todos se nos vienen a la cabeza términos como paridad, pero decir paridad no significa decir igualdad de derechos y oportunidades. La igualdad viene con los hechos y no con las palabras.

Lola Merino Chacón. Presidenta nacional de ASAJA-AMFAR
Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural

Hace unos días fui al médico a hacerme una revisión rutinaria y en el centro de salud me encontré con una amiga, una antigua vecina a la que no veía hacía tiempo. Me contó que estaba intentando quedarse embarazada, un deseo que había aplazado hasta el momento por motivos laborales y económicos, ya que –entre otras cosas- el salario había convertido su maternidad en un lujo. Su ginecólogo le ha aconsejado que lo mantenga en secreto en el entorno laboral para evitar problemas, y ella piensa seguir la recomendación hasta que la noticia sea evidente.

El relato no me causa sorpresa, sino tristeza. La Constitución y las leyes recogen la igualdad entre los sexos, pero, en un país democrático como España, el empleo sigue siendo un hándicap a la hora de dar el paso hacia la maternidad. Cuando los hijos nacen son las mujeres quienes abandonan mayoritariamente su puesto de trabajo para hacerse cargo de la responsabilidad familiar. Lo demuestran las estadísticas que indican que una de cada tres mujeres se ven obligadas a dejar su trabajo al convertirse en madres. Si bien es cierto que la baja maternal la pueden solicitar tanto el padre como la madre, hasta ahora es una excepción que sea el padre quien la demande. Es necesario que los gobiernos tomen medidas efectivas que permitan la conciliación entre el mundo laboral y familiar de hombres y mujeres, pero también es necesario un cambio de mentalidad en la sociedad para que los hombres asuman su corresponsabilidad.

Por primera vez en España, tenemos un Gobierno paritario. Un ejecutivo formado por el mismo número de ministros que de ministras. Hay quienes opinan que este hecho es una muestra de los avances españoles en materia de igualdad, frente a quienes opinan que “ser paritario” no significa “ser igual”. La paridad es que existan el mismo número de hombres que de mujeres en cualquier ámbito y la igualdad es que ese mismo número de hombres y de mujeres tengan las mismas oportunidades y gocen de los mismos derechos. Y es aquí donde fallamos. La incorporación de mujeres a la vida política es gran paso, sin lugar a dudas, pero está demostrado que no tenemos las mismas oportunidades. Prueba de ello es que el cómputo total de hijos que reúnen los ministros varones son 21, mientras que las ocho mujeres ministras suman tan sólo cinco hijos. Una vez más, el empleo coarta la maternidad.

Conciliar vida familiar y profesional es difícil para la mujer. El 75% de los 53.000 nuevos parados son mujeres, un dato que resulta contradictorio frente al número de licenciados universitarios que terminan su carrera cada año, de los cuales el 60% son mujeres y, en general, con expedientes académicos mejores que los de sus compañeros varones.

En el mundo rural los obstáculos para acceder a la formación y al empleo son mayores. La mentalidad es más conservadora, está más masculinizada y esto hace que los avances en materia de igualdad real sean más lentos. Con todo, el esfuerzo de la mujer rural por obtener una preparación formativa y profesional, para incorporarse al empleo está dando sus frutos y cada día aumenta el número de farmacéuticas, ingenieras, gestoras de cooperativas, profesoras o alcaldesas que desempeñan su función en los territorios rurales. Para ellas, conciliar su responsabilidad laboral con su vida familiar es todo un reto porque carecen de infraestructuras, guarderías y servicios sociales suficientes que faciliten la tarea.

En los últimos años se ha reforzado el respaldo legislativo hacia la mujer pero falta por completar la infraestructura que permita su acceso al empleo en igualdad de condiciones y que posibilite la conciliación a la mujer trabajadora. Modificar las formas de pensar de la sociedad y eliminar los roles que tradicionalmente han relegado a las mujer a una posición inferior es una tarea que todos debemos realizar cada día con nuestra palabra y con nuestra conducta.

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