ASAJA ha presentado el balance del sector, en un año marcado por la lucha del sector por unos precios dignos en un mercado cada vez más complicado y con unas administraciones rendidas a su burocracia e incapaces de tomar decisiones que protejan a los agricultores y ganaderos.

Ni en el plano europeo -con la congelación de facto de todo lo dicho y negociado en torno a la nueva PAC-, ni en el nacional -con un gobierno de transición- ni autonómico, en un momento en el que pesa más la imagen que los hechos y se prefiere derivar responsabilidades a asumirlas, y con toda la clase política pendiente del calendario electoral, 2018 no pasará a la historia porque hayan existido propuestas o medidas reales para proteger al sector.

Con todo, “desde ASAJA hemos trabajado para avanzar en los dos grandes problemas que hoy tenemos los agricultores y ganaderos: los precios y la rentabilidad, por un lado, y por otro las numerosas y crecientes trabas que tienen las explotaciones”, ha señalado Donaciano Dujo, presidente de la OPA, que ha estado acompañado por el secretario general, José Antonio Turrado, y por el presidente de Valladolid, Juan Ramón Alonso.

En el primer punto, el de la rentabilidad, la cosecha buena de 2018 ha visto peligrar su rentabilidad por los interesados movimientos que se vivieron desde el verano, promovido por los intermediarios, interesados en hundir los precios. “Desde ASAJA, vimos que estos movimientos no respondían a la realidad, porque la cosecha en Europa era mala y los mercados de futuros marcaban una tendencia alcista, y nos ocupamos con todos nuestros medios de que los agricultores fueran conscientes de que no era el momento de vender”, señaló Donaciano Dujo. El precio se convierte para todos los sectores en el factor clave. Así, mientras la patata ha vivido un año aceptable, el girasol soporta caídas injustas, y el viñedo, los forrajes o las legumbres han mantenido cierta estabilidad.

La peor parte, un año más, se la llevó la ganadería. El ovino de leche, que ha protagonizado numerosas protestas promovidas desde ASAJA, que reclama un precio digno para que no sigan sumándose cierres de explotaciones. También duros momentos para el ovino de carne, con el lechazo sin lograr el precio que merece. Y tampoco se consigue el despegue del vacuno de leche, con precios por litro por debajo de las medias europeas, algo incomprensible al ser nuestro país deficitario. Tal como puntualiza el presidente de ASAJA de Castilla y León, “el sector lácteo se resiente por culpa de una industria acomodada, que no ha innovado ni ha buscado nuevos mercados, y que busca su margen estrujando a los ganaderos”.

También destacó la pujanza del sector porcino, “sometido a continuas críticas por parte de gente que no conoce la realidad ni de la ganadería ni del medio rural, que llaman macroexplotación a las que en la mayoría de los casos son granjas familiares. ¿Cómo puede ser que en Castilla y León, con 42 cerdos por kilómetro cuadrado, no quepan más, cuando en Cataluña hay 240 por km2 o en la vecina Aragón 166? Aquí la presión es desproporcionada”.

Agenda para 2019

Por último, y en cuanto a los temas pendientes para 2019, en el plano autonómico los responsables de ASAJA destacaron la necesidad de que se convoque con urgencia la línea de ayudas a la incorporación de jóvenes y modernización de explotaciones, “tras un 2018 en blanco”, así como la necesidad de acometer mejoras en regadíos y un nuevo proceso de concentración.

Preocupan también los crecientes costes de producción, fertilizantes, energía y especialmente carburantes. En este sentido, el presidente de ASAJA subrayó la importancia de que los agricultores queden excluidos de más impuestos, como el que quieren aplicar sobre el diésel.

En 2019 comenzará el etiquetado de la leche y lácteos, que ASAJA pide que se aplique con total claridad, y se haga extensivo a otros alimentos, desde los quesos, a las carnes, frutas y hortalizas, legumbres, o miel, productos que sufren las consecuencias de la entrada en el mercado de importaciones de inferior calidad que confunden al consumidor.

El control de la fauna salvaje, convertido hoy en tema de preocupación en toda Europa, y especialmente en Castilla y León, es otro de los temas para los que ASAJA ha pedido “que los políticos dejen de ponerse de perfil y den la cara, evitando la proliferación de animales depredadores con el ganado, como el lobo, pero también de jabalíes o corzo, que ya son plaga y son un problema sanitario”.

En 2019 las siembras de primavera serán más significativas que nunca. Primero, porque casi un tercio de la superficie que habitualmente se siembra en invierno queda pendiente para primavera, por la imposibilidad de hacer las tareas. Segundo, porque llegará el momento de la verdad, de saber si los cultivadores siembran o no remolacha, tras el anuncio de Azucarera de rebajar gravemente el precio. En este sentido, Donaciano Dujo ha apuntado que las administraciones “no tienen que ayudar al que se quiera marchar, sino al que se compromete como Acor a seguir en nuestro territorio”.

Por último, el presidente de ASAJA ha destacado el marcado carácter electoral que tendrá 2019. “Si los políticos durante la legislatura han hablado, por activa y por pasiva de despoblación rural, en primavera serán las mujeres y hombres del medio rural los tendrán que hablar de qué políticos quieren que les representen”.

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